Aprender de los pequeños, enseñar a los grandes. Mi viaje pedagógico.
Desde que me mudé a Madrid he vivido rodeada de historias que enseñan sin libros y de maestras invisibles que no llevan bata ni pizarra. Una de ellas tenían apenas 3 años: mi prima. Junto a ella descubrí el poder del juego, la sorpresa de cada nuevo aprendizaje, la infinita paciencia que requiere crecer. Otra de mis maestras tiene más de ochenta y me recuerda cada día que envejecer también es aprender; mi abuela, con su sabiduría y templanza, me ha mostrado que el paso del tiempo no tiene por qué significar pérdida, sino transformación.
Soy Arisbe Reques, estudiante de 4º de Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid, y mi admiración por la educación no nació en las aulas, sino en los espacios más íntimos: una sala de juegos improvisada con juguetes dispersos y una cocina llena de anécdotas de toda la vida. Estos escenarios marcaron mis intereses pedagógicos: la psicopedagogía, la educación no formal, la ayuda cognitiva, la educación de la tercera edad y la reflexión filosófica sobre la vida y la muerte.
A lo largo de estos de estos años he descubierto que mis virtudes como futura pedagoga residen en la empatía y en la escucha activa, en el deseo de acompañar y en la capacidad de improvisar soluciones cuando aparecen dificultades. Para mi la educación es mantenerse atentos, ser capaces de actuar en emergencias, comprender el dolor o alegría del otro y, aún así, elegir ver siempre el lado positivo de la vida.
Me inspira profundamente la frase de Gandalf de El Señor de los Anillos: "Lo único que podemos decidir, es qué hacer con el tiempo que se nos ha dado". Y quiero decidir usar mi tiempo para acompañar a quienes transitan las últimas etapas de vida, porque sé que educar significa cuidar, sostener y ofrecer luz en el tramo final de un camino.
Considero que acompañar en la educación es algo esencial. Para mí, tener el valor de cuidar a quienes nos han cuidado tiene un significado aún más profundo. Es admirable y digno de agradecimiento que existan personas dispuestas a brindar cuidado en momentos tan complejos, difíciles e incluso duros.
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